Sinceramente, no hay cosa que me tire más por el piso el autoestima que escucharte hablando a los demás de mí.
Y como si fuera poco, para acrecentar un toque más todo este mal sentir, por ahí cuando oigo las referencias que haces sobre mi persona, suelo pensar: ¿tendrás algún motivo como para sentirte orgullosa de alguien como yo?...

... mmm lo sé... y eso multiplica diez veces más mi aflicción.


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